Premian a diez boliches, a pesar de las quejas de los vecinos
Por Horacio Yacante
Los locales de diversión nocturna siguen generando polémica por las contradicciones entre los “reconocimientos” que reciben de parte del Gobierno y la acumulación de denuncias de parte de vecinos por las consecuencias de sus emplazamientos.
Las reglas son confusas. Por un lado, la Subdirección de Control de Eventos y Locales de Esparcimiento (SCELE), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social y Derechos Humanos, publica anualmente una nómina de 10 locales o eventos con menor cantidad de sanciones aplicadas, en conformidad a lo dispuesto en el art. 12 de la Ley N° 8296, que regula la actividad. En la primera nómina hay locales que son premiados, pero que por el otro lado son fuertemente cuestionados, principalmente por los vecinos.
Los “premiados” son Ox, La zona y Antaño, de San Rafael; Queen, de Guaymallén; Pecados, de Lavalle; Tigger y Reencuentro, de San Martín; Runner, de Luján de Cuyo; Seven, de Capital; El Santo Disco, de Maipú. El “top ten” publicado reconoce a aquellos locales que incurren en menos violaciones a las disposiciones municipales, seguridad, taquilla, expendio de bebidas alcohólicas y entrada de menores, entre otras faltas. Pero por otro lado se encuentran las cientos de denuncias que se acumulan en las Oficinas Fiscales debido a las consecuencias del emplazamiento de estos locales en zonas residenciales.
Un caso paradigmático es el del boliche Seven, emplazado en la calle San Juan y República de Siria de Capital, que desde hace años es resistido por los propietarios e inquilinos de las propiedades colindantes. Desde enfrentamiento de bandas y hechos de vandalismo, hasta casos reiterados de exhibicionismo, llenan las fojas de las denuncias realizadas en la justicia.
Control descentralizado
A esto se suma una fragmentación y subdivisión de competencias de los distintos organismos de los estados provincial y municipales, para controlar los distintos aspectos de la actividad.
El director provincial de Juventud, César Maturano –de quien depende la SCELE–, explicó que los 12 inspectores con los que cuentan para toda la provincia, se limitan a realizar operativos zonales programados con el fin de certificar que boliches y pubs cumplan con todas las condiciones de su habilitación, y a la vez no incurran en violaciones.
El hecho de no tener poder de policía en lo concerniente a la habilitación o clausura de locales, son los municipios y sus inspectores quienes realizan estas acciones. Lo mismo ocurre con la certificación de la calidad de las bebidas alcohólicas, que es realizada por personal del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura), y en lo referido a los hechos de violencia e inseguridad, que dependen del control de Seguridad.
Maturano comenta entre los problemas más comunes se encuentran la falta del cumplimiento de la taquilla (capacidad máxima de un local), y la desvirtuación de rubro. Esta última, es una práctica muy frecuente de algunos pubs de calle Arístides o San Martín Sur, que en determinadas fechas del año (Día del Amigo, 24 y 31 de diciembre), abren una sección de su local como pista de baile, sin estar habilitado.
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