Virginia, la camionera que lucha contra los estereotipos
Cada vez más mujeres buscan romper con los esquemas tradicionales de la sociedad y animarse a crear sus propios desafíos. Una de ellas es Virginia, que con sus jóvenes 24 años es una de las pocas camioneras mendocinas que viaja por todo el país conduciendo un camión propio. Lejos de los estereotipos que encuadran a una chica de su edad, hace cinco años que recorre las rutas cargando desde cereales hasta equipos musicales de estrellas de rock.
Su Volkswagen Constellation 19.320 amarillo, a diferencia de lo que se podría imaginar, es un perfecto habitáculo femenino. Detalles en rosado enmarcan los espejos, palanca de cambios y asientos. Flores, moños y peluches, detalles finos en el techo y una cortina con una vaquita rosa adornan el interior de la cabina y la hacen muy confortable. Sin embargo, la distancia, la soledad, la incomodidad para asearse y la alimentación se convierten en enemigos de la ruta en los viajes más largos.
El trabajo en los camiones la acompañó desde la cuna. “Mi familia siempre se ha dedicado a los camiones y de muy chiquita viajaba con mi papá para todos lados. Pero aprendí a manejar cuando conocí a mi marido, a los 19 años y a los 21 pude sacar mi licencia profesional”, explicó la chica, con la voz suave que la caracteriza. A pesar de esto, Virginia estudió gastronomía, pero al poco tiempo le diagnosticaron celiaquía, y debió cambiar de rubro.
De todos sus viajes, comenta que el primero que hizo la marcó para siempre: “Cargué de Buenos Aires a Chile y era pleno invierno. Me agarró una tormenta fuerte y mi papá tenía mucho miedo por mí y me dijo que si quería dejáramos el camión ahí, que luego lo vendríamos a buscar –él iba en otro camión–, pero yo quise seguir. Cuando llegamos mi papá vino a mi camión, me abrazó y se puso a llorar, estaba muy emocionado. Me dijo que estaba muy orgulloso de mí”. Hoy, gracias a las habilidades adquiridas con la experiencia, no tiene ningún problema en bajar los Caracoles de Chile aún con varios metros de nieve.
“En todos lados se prohíbe la entrada de mujeres"
Pero la vida arriba del camión no es tan fácil. Virginia ha tenido que sortear obstáculos en lugares donde la entrada está prohibida para las mujeres. “Me sentí discriminada en empresas o aduanas donde tienen reglas contra mujeres por las que tuve que pelear”, explicó. “En todos lados se prohíbe la entrada de mujeres, se supone que por ser acompañantes, pero les falta aclarar eso. A mí al ser conductora no me pueden prohibir la entrada, pero a muchos guardias de seguridad les falta saber qué tienen que hacer en esos casos y primero me discriminan la entrada y luego de pedir hablar con algún superior, me dejan entrar”.
El baño ha sido también un problema. “Una vez fuimos con mi marido a pedir un baño en una empresa de carga para bañarnos Nos dijeron que mi marido sí se podía bañar, pero yo no. Pedí que me explicaran por qué y me dijo que simplemente porque era mujer”, manifestó la joven.
Virginia sostiene que hay mucho por mejorar. “Lo más difícil de esta profesión creo que es la burocracia de parte de las entidades de aduana o de los lugares donde se carga. Y en cuanto a lo físico lo que más esfuerzo me lleva es poner la carpa, pero ya me acostumbré y no me cuesta mucho”, concluyó.
