Ahora usan tatuajes para disimular cicatrices y marcas en la piel
Por Horacio Yacante
A lo largo de la vida el cuerpo va acumulando marcas que atestiguan hechos del pasado, algunos de ellos traumáticos. Quemaduras, operaciones, accidentes o agresiones dejan cicatrices que mantienen una memoria física de sucesos que muchos preferirían dejar de lado y superarlos definitivamente.
De aquí la idea de que “una herida que no se ve duele menos”, que cobra especial valor en la mente de miles de personas que recurren a tatuadores y tatuadoras para que desplieguen su arte sobre zonas de dañadas de su piel y así, tal vez, de este modo, lograr que también cicatrice la memoria.
Juan Pablo Maia, tatuador y uno de los propietarios del local Flow Tatoo de Galería Caracol, explica que la práctica de tatuarse para disimular cicatrices es más normal de lo que piensa. En su gran mayoría se trata de cicatrices menores o manchas que irritan la visión de inconformistas a adoradores de la estética extrema. Aunque también existen casos traumáticos, como aquellas mujeres que pasaron por una mastectomía; o heridas de bala o elementos cortantes sufridas durante un hecho de violencia.
Dibujar la piel
Maia comenta que con frecuencia se presentan mujeres u hombres con manchas o cicatrices apenas perceptibles ante el espejo y tienen la idea falsa de que se pueden aplicar una capa tinta de “color piel” y de este modo “borrar” esas pequeñas fallas del cutis. También suelen recurrir a estas aplicaciones quienes pasaron por una cirugía estética de implantes mamarios, y quieren disimular las heridas que quedan en los pezones.
“A diferencia de lo que esperan, en vez de taparla, la herida se resalta aún más, ya que es imposible imitar el color de piel de cada persona”, sentencia.
A esto se suma el hecho de que justamente las cicatrices tienen relieves que hacen más difícil la tarea de ocultarlas. Maia explica que la mejor alternativa en todos los casos es la de plasmar una figura mayor que abarque la herida y la utilice como parte de la figura. Como “nadie quiere resaltarla aún más”, en este tipo de tatuajes suelen aplicarse los colores más oscuros sobre el relieve de la cicatriz y así de este modo volverla parte de la figura y hacerla invisible por sí misma.
Riesgos
Los tatuajes han sido una práctica constante en toda la historia de la humanidad y ha estado presente en culturas tanto de Oriente como Occidente. No obstante, profesionales dermatólogos advierten sobre los riesgos que pueden acarrear sobre la piel si no se toman los recaudos necesarios.
La médica dermatóloga Cristina Spitalieri, del Hospital Universitario, comenta que más allá de los fines estéticos, hay otras consideraciones que se tienen que tener en cuenta antes de aplicar un tatuaje sobre cicatrices.
“Hay que tener en cuenta de entrada que el tatuaje es una injuria sobre la piel, es decir que provoca un daño para depositar un pigmento de tinta, razón por la que no se puede aplicar sobre la superficie de cualquier herida”, explica la dermatóloga.
Si bien depende de las características de cicatrización de cada persona, existen dos tipos en las que se corren menos riesgos al hacerse tatuajes y otras dos, en las que jamás se deberían realizar.
Entre las llamadas inocuas se encuentran las del tipo “bellas” que se caracterizan por ser finas e imperceptibles, y las atróficas, que es cuando la piel sufre una depresión. En contraposición se ubican las cicatrices hipertróficas, que es cuando la piel se levanta, y las queloides, que es cuando no solo se levantan sino que también se expanden hacia los costados. En estas últimas no es recomendable aplicar tatuajes ni nada que afecte la zona, ya que corren riesgo de que se vuelvan a abrir.
Más allá de estas precauciones, la dermatóloga advirtió que aquellas personas que sufren de psoriasis, se encuentran completamente imposibilitadas para hacerse tatuajes, ya que las heridas pueden replicarse en el lugar donde se lo apliquen.
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