Caso propofest: revelan los últimos movimientos del anestesista mendocino fallecido
El anestesiólogo mendocino Alejandro Zalazar, de 29 años, fue encontrado muerto en su departamento del barrio porteño de Palermo, en un caso que es investigado por la Justicia y que podría estar vinculado a una causa más amplia por el presunto desvío de medicamentos.
Zalazar fue visto por última vez con vida el 19 de febrero a las 22.01, cuando ingresó al edificio donde residía, en la calle Juncal al 4.600. Vestía ropa deportiva, regresaba del gimnasio y llevaba un sobre en la mano. Saludó al personal de seguridad antes de entrar, en lo que parecía una rutina habitual.
Robo frustrado en Luján: detuvieron a una pareja tras ser detectada por cámaras del CEO
Al día siguiente, al no presentarse a trabajar, sus colegas comenzaron a preocuparse. Finalmente, fue hallado sin vida en su departamento, con una vía conectada a su pie derecho, a través de la cual se habría administrado una sobredosis de propofol. En el lugar también se encontraron una jeringa, una ampolla y un frasco que podrían corresponder a fentanilo y al mismo anestésico.
La investigación busca determinar si su muerte guarda relación con un expediente mayor que indaga el presunto desvío de ampollas de propofol en el Hospital Italiano de Buenos Aires. En esa causa están imputados Hernán Boveri y Delfina Lanusse, ambos procesados aunque con apelaciones en curso.
Grave accidente en Luján de Cuyo: una adolescente fue atropellada y está en estado delicado
Zalazar era residente de tercer año de anestesiología en el Hospital Rivadavia, realizaba una rotación en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y también trabajaba en la Fundación Favaloro. Debía presentarse allí el 20 de febrero, pero nunca llegó.
La reconstrucción de sus últimas horas, incorporada al expediente y difundida por Infobae, se basó en cámaras de seguridad y registros telefónicos. Ese día, el joven cumplió con su rutina habitual: trabajó, fue al gimnasio y había acordado encontrarse con un amigo.
Regresó a su casa a las 20.06, volvió a salir a las 20.55 hacia el gimnasio cercano y reingresó al edificio a las 22.01. Desde ese momento no volvió a salir. A las 22.07 realizó su última llamada y su teléfono quedó inactivo hasta el día siguiente.
Los mensajes intercambiados con su mejor amigo también forman parte de la causa. Habían planeado verse esa noche, pero Zalazar canceló a último momento. "Perdón doc, me agarró el bajón, pero mal", escribió. Según declaró el amigo, el médico atravesaba un mal momento personal tras una reciente ruptura.
Cuando no respondió mensajes ni llamados, el amigo se acercó al edificio y, con ayuda del personal de seguridad, lograron ingresar al departamento. Allí lo encontraron sin signos vitales, aún con la ropa deportiva.
La causa por su muerte está a cargo del fiscal Eduardo Cubría, mientras que la investigación por el presunto desvío de medicamentos es impulsada por el juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera.
Por el momento, se confirmó que Zalazar estaba solo al momento de su muerte, ocurrida entre la noche del 19 y la madrugada del 20 de febrero. La Justicia intenta ahora establecer si ambos expedientes se entrecruzan o si se trata de hechos independientes.
