Murió Taty Almeida, un emblema de la lucha por los Derechos Humanos e histórica referente de Madres de Plaza de Mayo
Taty Almeida, la histórica referente de Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora) falleció este domingo a los 95 años, según informaron sus familiares y allegados.
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Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, era una docente y activista dedicada a la defensa de los derechos humanos y, particularmente, reconocida por ser una de las principales organizadoras de la búsqueda de personas desaparecidas en la última dictadura cívico-militar en Argentina.
Nacida el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano, su destino original parecía estar muy lejos de las plazas y las pancartas de protesta. Creció en el seno de una familia de fuerte raigambre castrense: su padre fue oficial de Caballería, su hermano alcanzó el grado de coronel y sus hermanas contrajeron matrimonio con oficiales de la Aeronáutica. Ella misma se casó con Jorge Almeida, un civil rodeado por un entorno profundamente antiperonista y militar. De esa unión nacieron sus tres hijos: Jorge, Alejandro y María Fabiana.
Su vida cambió para siempre la noche del 17 de junio de 1975, durante el gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón. Su hijo Alejandro, de entonces 20 años, estudiante de primer año de Medicina y trabajador de la agencia de noticias Télam y del Instituto Geográfico Militar, salió de su casa con un "Esperame, ya vengo" que se transformó en un silencio perpetuo. Alejandro fue secuestrado y desaparecido por la organización paraestatal Triple A, convirtiéndose en una de las tempranas víctimas del terrorismo de Estado que antecedió al golpe de 1976.
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A lo largo de más de cuatro décadas de caminatas y rondas de los jueves, Taty defendió de manera inclaudicable los principios de Memoria, Verdad y Justicia. Siempre desde la legalidad, rechazando cualquier atisbo de revancha o justicia por mano propia, su tenacidad fue clave para impulsar los juicios que llevaron a la cárcel a numerosos genocidas. En 2011, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires la declaró Personalidad Destacada de los Derechos Humanos.
Madre visceral, maestra de profesión y abuela orgullosa de seis nietos, Taty Almeida dedicó sus últimos años a estrechar lazos con las nuevas juventudes militantes, en quienes veía la garantía del relevo generacional. Su partida física apaga una de las sonrisas más cálidas de la Plaza, pero enciende de manera definitiva su legado en la memoria colectiva del país.
