Reino Unido acusa al Kremlin por la muerte de Alexei Navalny con una toxina letal

Varios países europeos respaldaron la denuncia y llevaron el caso ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas.

El Gobierno del Reino Unido aseguró que el líder opositor ruso Alexei Navalny fue asesinado con epibatidina, una toxina derivada de la rana dardo, y responsabilizó directamente al Kremlin por su muerte. La acusación se basa en el análisis de muestras extraídas del cuerpo del dirigente, fallecido en febrero de 2024 en una colonia penal siberiana.

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Según el Ministerio de Asuntos Exteriores británico, no existe "una explicación inocente" para la presencia de esa sustancia en el organismo del opositor. Dos años después del deceso, Londres sostiene que la evidencia científica refuerza las sospechas sobre la intervención del Estado ruso.

Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, la secretaria de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper, fue categórica: "Solo el gobierno ruso tenía los medios, el motivo y la oportunidad de emplear esta toxina letal contra Alexei Navalny durante su encarcelamiento en Rusia". En el mismo foro, la funcionaria se reunió con la viuda del dirigente, Yulia Navalnaya.

"Rusia veía a Navalny como una amenaza", afirmó Cooper, quien agregó que el uso de este tipo de veneno demuestra "las despreciables herramientas que tiene a su disposición y el temor abrumador que le tiene a la oposición política".

La denuncia británica fue acompañada por Suecia, Francia, Países Bajos y Alemania, que también señalaron a Moscú por el presunto envenenamiento. Además, el Reino Unido informó que notificó a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas ante una posible violación de la Convención sobre Armas Químicas.

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Navalny, reconocido activista anticorrupción y el principal referente opositor al presidente ruso, murió el 16 de febrero de 2024 a los 47 años, mientras cumplía condena en una prisión de alta seguridad en Siberia. Su fallecimiento generó condenas internacionales y renovó las críticas sobre la situación de los derechos humanos en Rusia.

No era la primera vez que el dirigente denunciaba intentos contra su vida. En 2020 fue envenenado con el agente nervioso Novichok, un hecho por el que recibió tratamiento médico en Alemania antes de regresar a Rusia, donde fue detenido apenas aterrizó en el aeropuerto de Moscú.

Con la nueva acusación, el caso vuelve a escalar en el plano diplomático y profundiza las tensiones entre Moscú y las principales potencias europeas.

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