Lula cruzó con dureza a Milei y dejó una frase explosiva que recorre el mundo
La tensión diplomática entre Argentina y Brasil volvió a escalar luego de que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, respondiera públicamente a las recientes declaraciones de Javier Milei.
El Gobierno de Milei bajó el tono con Brasil y se enfría la "guerra diplomática"
Durante un acto del Partido Socialista Brasileño (PSB) en Brasilia, el mandatario lanzó duras críticas contra su par argentino y dejó una frase que rápidamente generó repercusión.
Ante militantes y dirigentes, Lula hizo referencia a la visita que Milei realizó el fin de semana a San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. "¿Ustedes vieron la payasada que hizo acá el presidente de Argentina? Yo no dije nada, porque mi relación es una relación de jefe de Estado con jefe de Estado", expresó, en medio de los aplausos del público.
Luego profundizó sus cuestionamientos con una frase dirigida al mandatario argentino. "A mí me gusta el pueblo argentino y no cambiaré en ello por culpa de esa cosa", sostuvo, dejando en claro que diferencia su vínculo con la sociedad argentina de las diferencias políticas que mantiene con Milei.
Durante su discurso, Lula también reivindicó el respeto institucional y la igualdad entre los dirigentes. "Lo que quiero decir para ustedes es esto: aprendí demasiado temprano a andar con la cabeza en alto. Aprendí muy temprano a disfrutar del respeto y a respetar a la gente. Aprendí muy temprano que no soy mejor, pero tampoco soy peor que nadie", afirmó.
Más adelante agregó: "Que no soy el que menos sabe, pero tampoco el que más sabe. Sólo quiero ser el mismo y tener la oportunidad de hacer todo lo que los demás puedan hacer".
Para cerrar, el presidente brasileño lanzó otro mensaje con tono firme: "Mientras yo sea presidente, mientras esté vivo, nadie de afuera podrá interferir en las elecciones brasileñas".
Las declaraciones fueron una respuesta directa a los dichos de Milei durante un acto del Partido Liberal en San Pablo, donde calificó a Lula de "ladrón" y "presidiario", profundizando un conflicto diplomático que mantiene en tensión la relación entre ambos gobiernos.