La ONU volvió a presionar al Reino Unido para negociar la soberanía de las Islas Malvinas
El Comité de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó por consenso una resolución que vuelve a instar al Reino Unido a reanudar las negociaciones con Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas. La iniciativa fue presentada por Argentina y Chile, con el respaldo de Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela.
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La delegación argentina estuvo encabezada por el canciller Pablo Quirno y el embajador Francisco Tropepi, quienes defendieron la posición del país durante la sesión. En su exposición, Quirno afirmó que "la República Argentina sostiene con plena convicción histórica y jurídica su soberanía sobre las Islas Malvinas, territorios que se encuentran ilegalmente ocupados por el Reino Unido desde 1833".
El funcionario también cuestionó la presencia militar británica en el archipiélago y denunció el avance de proyectos de explotación de hidrocarburos en la zona en disputa. Además, rechazó el argumento de la autodeterminación de los habitantes de las islas al sostener que "no existe un pueblo colonizado que pueda ejercer ese derecho", sino una población establecida por la potencia ocupante.
Durante la audiencia también expusieron Paula Vernet, descendiente del primer comandante político y militar argentino de las islas, Luis Vernet, y Guillermo Clifton, nieto de un antiguo habitante de Malvinas radicado posteriormente en la Patagonia. Ambos respaldaron los argumentos históricos de la posición argentina.
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Por parte de los isleños intervino Michael Goss, quien defendió la postura británica y aseguró: "Nosotros sí existimos. Somos una realidad que ha existido por generaciones". También cuestionó el reclamo argentino al considerar que busca una transferencia de soberanía "disfrazada de diplomacia".
La resolución aprobada lamenta que el Reino Unido continúe sin aplicar las decisiones de la Asamblea General sobre la cuestión Malvinas y solicita a ambas partes que retomen las negociaciones para alcanzar, "a la mayor brevedad posible", una solución pacífica a la disputa, un pedido que Londres viene rechazando desde hace décadas.
