¿Ahora va por Groenlandia? por qué Estados Unidos quiere invadir el norte del continente

La Casa Blanca volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de avanzar sobre el territorio ártico por razones de seguridad y defensa, en un contexto de creciente presencia rusa y china.

El interés de Estados Unidos por Groenlandia volvió a escalar en la agenda internacional luego de que el presidente Donald Trump ratificara su intención de consolidar el dominio militar en el Ártico

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Desde Washington aseguran que la isla representa un punto estratégico clave para la seguridad nacional, una postura que reavivó tensiones diplomáticas con gobiernos europeos y con Dinamarca, país que ejerce soberanía sobre el territorio.

La administración estadounidense sostiene que el deshielo progresivo del Ártico está habilitando nuevas rutas marítimas y facilitando el acceso a recursos naturales, lo que intensificó la competencia entre las principales potencias globales. En ese escenario, la Casa Blanca observa con preocupación la creciente actividad de embarcaciones y despliegue tecnológico de Rusia y China en la región.

"Necesitamos Groenlandia por motivos de seguridad nacional", afirmó Trump ante la prensa, al advertir sobre la presencia de naves extranjeras en las aguas circundantes. Según el mandatario, la ubicación geográfica de la isla resulta determinante para el control y la defensa del hemisferio norte.

En la misma línea, el subdirector de despacho de la Casa Blanca, Stephen Miller, reforzó el planteo en una entrevista televisiva al señalar que Groenlandia debería integrarse al esquema de seguridad estadounidense. El funcionario cuestionó el rol de Dinamarca en el control del territorio y afirmó que Washington evalúa definir el futuro de la isla en un plazo de dos meses.

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El interés de Estados Unidos por Groenlandia no es nuevo. El país mantiene presencia militar en la zona desde la Segunda Guerra Mundial y, en 1946, durante la presidencia de Harry Truman, ya había existido una oferta formal para comprar la isla. El regreso de Trump al poder volvió a colocar esta ambición en el centro de la política exterior estadounidense.

La postura de Washington generó un inmediato rechazo en Europa. Diversos gobiernos defendieron la soberanía danesa y remarcaron que cualquier modificación en el estatus del territorio debe respetar el derecho internacional. La tensión se profundizó luego de que Katie Miller, esposa del subdirector de despacho, difundiera en la red social X un mapa en el que Groenlandia figuraba como parte del territorio estadounidense, lo que provocó malestar en los círculos diplomáticos.

En un comunicado conjunto, seis líderes europeos subrayaron que Estados Unidos es "un socio esencial", pero exigieron el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de las naciones involucradas, en línea con los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

Mientras tanto, el Pentágono continúa evaluando escenarios ante lo que considera una zona prioritaria para la defensa estratégica. La disputa por Groenlandia expone así un nuevo capítulo en la creciente puja por el control del Ártico, una región cada vez más relevante en el tablero geopolítico global.

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