Misiles sobre Doha y espacio aéreo cerrado ponen en vilo la Finalissima entre Argentina y España

Un ataque atribuido a Irán en territorio qatarí encendió las alarmas a pocas semanas del duelo previsto en el estadio Lusail. Aunque no hay cambios oficiales, crece la incertidumbre.

La organización de la Finalissima entre la Selección argentina y España quedó bajo una inesperada sombra de incertidumbre tras un episodio bélico registrado en Qatar, sede del partido programado para el 27 de marzo.

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En las últimas horas, se reportó un ataque atribuido a Irán contra territorio qatarí que incluyó el lanzamiento de misiles durante la mañana. El hecho generó preocupación inmediata por su proximidad con Doha, ciudad donde se disputará el encuentro, y particularmente con el estadio Lusail, escenario previsto para la final entre los campeones de América y Europa.

Si bien hasta el momento no existen anuncios oficiales sobre modificaciones en la organización del evento, el contexto regional encendió alertas en el ámbito deportivo y diplomático. Según testimonios recogidos por el diario español MARCA, residentes de la capital aseguraron haber visto proyectiles sobrevolando zonas cercanas al estadio, lo que elevó la inquietud en torno a la seguridad.

En respuesta a la situación, las autoridades qataríes confirmaron el cierre temporal del espacio aéreo como medida preventiva. La disposición implicó la suspensión de vuelos comerciales, tanto de arribo como de partida, mientras se monitorea la evolución del conflicto. Además, el gobierno recomendó a la población permanecer en sus domicilios.

De acuerdo con la información oficial difundida hasta el momento, los misiles habrían sido interceptados y no se registraron víctimas ni daños materiales. Sin embargo, el impacto geopolítico del episodio trasciende el plano local.

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El trasfondo se enmarca en la escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, un escenario en el que Qatar mantiene alianzas estratégicas con Washington. En ese contexto, los ataques tendrían como objetivo instalaciones militares, aunque su efecto inmediato volvió a poner en discusión la estabilidad regional.

No se trata de un hecho aislado: en junio de 2025 se habían registrado episodios similares que lograron desactivarse en un plazo breve. Por ahora, la Finalissima continúa en agenda sin alteraciones formales, pero el desarrollo de los próximos días será clave para determinar si el partido podrá disputarse con normalidad o si la crisis obligará a replantear su realización en Doha.

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