La preocupación de Alpine que alcanza a Franco Colapinto antes del inicio de la Fórmula 1
Aunque la temporada 2026 de la Fórmula 1 todavía no comenzó, en el paddock ya asoma una preocupación concreta: el rendimiento de los nuevos autos bajo la lluvia. Para Alpine, el tema no es menor, y el desafío impacta directamente en Franco Colapinto, quien afrontará un año clave en su desarrollo dentro de la categoría.
El foco de la inquietud está en el nuevo reglamento técnico de la FIA. Las unidades de potencia tendrán una participación eléctrica cercana al 50%, un cambio que transforma la forma de acelerar y, especialmente, de frenar.
Gran parte de la desaceleración dependerá ahora de la recuperación de energía a través del MGU-K, otorgando al sistema eléctrico un papel central en la estabilidad del auto.
Las pruebas de pretemporada dejaron más preguntas que respuestas.
En Bahréin predominó el clima seco, y en Barcelona apenas hubo rodaje en condiciones de bajo agarre. La falta de datos en lluvia alimenta la incertidumbre, sobre todo en un contexto donde la aerodinámica activa también alterará el balance del monoplaza.
El dilema técnico es delicado: una recuperación eléctrica agresiva puede provocar reacciones bruscas en pista mojada, pero suavizarla reduce la eficiencia energética. Encontrar ese equilibrio será crucial. En Alpine lo saben: antes de la primera largada de 2026, la lluvia ya aparece como un desafío estratégico.
