La decisión que condicionará a Independiente Rivadavia en su histórico debut en la Libertadores

La Lepra no podrá jugar el torneo continental en el Bautista Gargantini y trasladará su localía al Malvinas Argentinas para cumplir con las exigencias de la Conmebol.

Independiente Rivadavia afrontará su primera participación en la Copa Libertadores con una particularidad que marcará el inicio de su camino internacional: no podrá disputar el certamen en el Bautista Gargantini. La dirigencia del club mendocino resolvió que la Lepra será local en el Malvinas Argentinas durante la competencia continental, una determinación que responde a requisitos reglamentarios y a una estrategia institucional de mediano plazo.

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La Copa Libertadores 2026 comenzará el 3 de febrero y encontrará al equipo azul sin el Bautista Gargantini como escenario para la fase de grupos. La decisión, según trascendió desde el entorno dirigencial, apunta a adecuarse a las normativas de la Conmebol y, al mismo tiempo, avanzar con un plan de obras largamente proyectado para el estadio propio.

El Gargantini será intervenido a partir de junio, aprovechando el receso que coincidirá con el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Las tareas previstas incluyen mejoras en los accesos a los vestuarios, el campo de juego y otras áreas clave de infraestructura, con el objetivo de elevar el estándar del estadio de cara a futuras competencias internacionales.

Hasta entonces, Independiente Rivadavia continuará utilizando su cancha para el Torneo Apertura del fútbol argentino. Sin embargo, la fase de grupos de la Libertadores se jugará íntegramente en el Malvinas Argentinas, un escenario que ya fue utilizado en el pasado por otros equipos mendocinos, como Godoy Cruz, cuando aún no contaba con el Feliciano Gambarte en condiciones reglamentarias.

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El traslado de localía no será solo transitorio. En la segunda parte del año, mientras se desarrollen las obras en el Bautista Gargantini, la Lepra también disputará el Torneo Clausura en el estadio provincial, prolongando su estadía fuera de casa durante varios meses.

De este modo, el debut internacional de Independiente Rivadavia llegará acompañado de un desafío adicional: adaptarse a un estadio alternativo en una competencia de máxima exigencia. Una decisión que busca proyectar crecimiento institucional, pero que obligará al equipo a resignar, al menos por ahora, la localía que lo acompañó en su histórico ascenso al plano continental.

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