Crisis en el ataque de River: silbidos, sequía goleadora y un golpe que expone el proceso

El Millonario sufrió una dura goleada y el ataque se llevó las principales críticas de los hinchas.

River Plate atraviesa uno de los momentos más delicados del ciclo reciente de Marcelo Gallardo. Luego de haber iniciado el Torneo Apertura con señales de renovación futbolística y una actitud diferente respecto al flojo cierre del segundo semestre del año pasado, la dura derrota por 4-1 ante Tigre apareció como un verdadero punto de quiebre. 

El resultado no solo frenó el envión inicial, sino que dejó al descubierto problemas estructurales, especialmente en el frente de ataque, donde la falta de gol se transformó en una preocupación central.

El foco de las críticas recayó principalmente sobre Facundo Colidio y Maximiliano Salas, dos futbolistas que quedaron expuestos tanto por sus rendimientos como por estadísticas que reflejan un presente alarmante. En un equipo que domina la posesión pero carece de eficacia, la escasa incidencia de sus delanteros en el área rival se volvió insostenible para el hincha.

El caso de Salas es elocuente: su último gol se remonta al 2 de octubre de 2025, cuando anotó ante Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina. Desde entonces, el delantero acumula 13 partidos consecutivos sin convertir, una racha que explica en buena parte por qué Gallardo había decidido relegarlo en la consideración inicial. La ausencia por lesión de Sebastián Driussi le devolvió la titularidad, pero su actuación frente a Tigre volvió a estar lejos de lo esperado.

Más preocupante aún es la situación de Colidio. El ex Inter de Milán no marca desde el 19 de julio del año pasado, en el triunfo ante Instituto por el Torneo Clausura, y ya suma 22 encuentros consecutivos sin goles. Su sequía, prolongada en el tiempo, lo convirtió en el principal blanco del descontento popular, que esta vez se expresó sin filtros.

El malestar de la gente se hizo sentir desde antes del inicio del partido. Durante la presentación del equipo, el nombre de Colidio fue acompañado por silbidos que se intensificaron con el correr de los minutos. El punto más tenso se vivió a los 16 minutos del segundo tiempo, cuando fue reemplazado por Agustín Ruberto: al retirarse del campo de juego, el delantero volvió a recibir una fuerte reprobación desde las tribunas del Monumental.

Salas no corrió con mejor suerte. Su salida para el ingreso de Ian Subiabre también estuvo acompañada por silbidos, reflejo de una paciencia que comienza a agotarse. El delantero, que no logró imponerse ni generar peligro constante, volvió a dejar en evidencia los motivos que habían llevado al entrenador a quitarle la titularidad.

A este escenario se suma la situación de Sebastián Driussi, quien se encuentra en plena recuperación de un desgarro y arrastra 13 partidos sin anotar, profundizando una tendencia que se repite en casi todo el ataque millonario. La falta de contundencia, en un equipo que históricamente construyó su identidad desde el gol, encendió las alarmas. 

Esta nota habla de: