Lavalle: alertan por las consecuencias en la salud por la alta concentración de arsénico en el agua
Por Horacio Yacante
El sol y el suelo estéril hacen del desierto de Lavalle una
tierra hostil para la vida humana. A esto se suma la escasez de agua potable y
el alto nivel de arsénico que contienen las reservas acuíferas. Investigadores
y odontólogos de la Universidad Nacional de Cuyo advirtieron sobre daños en
tejidos blandos de la boca en la población del lugar y pidieron que se declare
como una zona con hidroarsenicismo crónico.
El Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE) es una
enfermedad grave de larga evolución que afecta varias provincias argentinas,
provocada por la presencia de aguas contaminadas naturalmente con arsénico.
Existen amplias áreas de nuestro país que registran cifras muy por encima de
las máximas aceptadas para agua potable, y que ponen a las poblaciones
residentes en riesgo de padecer enfermedades dermatológicas, cardiovasculares,
e incluso, cáncer. Es lo que pasa en el secano lavallino.
La contaminación del agua subterránea provocada por el
arsénico es un problema de salud pública de importancia a nivel mundial debido
al poder carcinógeno y neurotóxico de este elemento. El riesgo se potencia en
comunidades como la lavallina, donde el agua también se emplea para la
preparación de comidas.
“En este lugar encontramos hidroarsenicismo crónico, que se
denomina así por la cantidad de arsénico que existe en el agua. Esto produce
problemas de salud y ha sido comprobado por infinidad de investigaciones”,
explicaron los autores de la investigación.
Al tratarse de un tema de cultura poblacional y demográfica,
no existe una solución definitiva y en todo el país se llevan a cabo programas
de mitigación, a través de la instalación de acueductos procedentes de zonas
que cuenten con aguas potables o al menos en mejor estado. Tal es el caso de
San Miguel de Lavalle, donde recibe dos cañerías procedentes de las localidades
vecinas de Gustavo André y San José, el servicio es insuficiente y se
interrumpe con frecuencia.
El sociólogo Mario García Cardoni, que durante 2013 llevó a
cabo un trabajo de investigación en el noreste mendocino, explicó que “la
presencia de arsénico en el agua y en los alimentos para consumo humano, aun en
pequeñas cantidades y a través de los años, debido a su poder acumulativo, es
capaz de producir en la persona predispuesta, serias lesiones en diversos
órganos, entre ellos, la piel y las mucosas”.
A esto se suma una deficiencia absoluta en los sistemas de
salud disponibles. “Los Centros de Salud tienen apenas lo básico. Los
profesionales que atienden en esa zona son escasos y hacen un esfuerzo muy
grande para prestar la atención necesaria dentro de sus posibilidades. La
odontología urbana ha avanzado a perfeccionamientos hasta hace unas décadas
inimaginados y sin embargo en las áreas no irrigadas de Lavalle, es difícil
practicarla sin equipos de Rayos X, sin posibilidades de realizar endodoncia,
por mencionar algunas tecnologías utilizadas para salvar piezas odontológicas”,
comentó el investigador.
