Así se vivió el partido en Mendoza

Las calles se vaciaron de golpe y los bares se colmaron; Luego hubo festejos.


Por Horacio Yacante

Al igual que en la penúltima escena de El abogado del diablo, cuando Keanu Reeves camina por una calle completamente vacía de Nueva York, el centro mendocino a las trece y un minuto quedó casi completamente despoblado, salvo por los cientos de hinchas que abarrotaron cafés, restoranes o cualquier local comercial donde hubiese una pantalla con el partido de la Argentina vs. Nigeria.

Aunque parezca una exageración, en muchas calles del microcentro fue una realidad palpable. Por en ejemplo, Colón, entre San Martín y Belgrano pasó de estar intransitable a las 12.30 a estar casi desierta sólo una hora después.

Según explicaron algunos comerciantes, el hecho de que el partido se disputara durante un día laboral, obligó a que muchos empleados administrativos que viven lejos del Centro, tuvieran que buscar un lugar donde almorzar y ver el partido.

Esta oportunidad fue aprovechada sobre todo por restoranes y casas de comida rápida, que durante la semana habían anticipado promociones grupales e incluso desde el lunes ya habían comenzado a recibir reservas de mesas.

Los deliverys también cumplieron un rol fundamental a la hora de retener a los mendocinos en sus puestos de trabajo. Entre las 12.30 y las 13, un ejército de motoqueros invadió las entradas de los edificios del microcentro, con encargues comida rápida principalmente, aunque también con pedidos menos ortodoxos como sushi o alimentos naturistas.

Los que se fueron a su casa

Otros más afortunados contaron con la gracia de sus patrones y supervisores y pudieron abandonar los puestos de trabajo antes de lo habitual.

Esto se vio reflejado sobre todo en el área del microcentro ubicado al norte del paseo Sarmiento, donde a partir de las 12.30 los locales bajaron súbitamente las persianas, para que sus empleados contaran con el tiempo suficiente como para tomar un colectivo y regresar a sus viviendas para ver el partido junto a su familia o amigos.

Si bien muchos deseaban que la franja horaria en la que se extendía el encuentro todas las actividades se paralizaran por completo, hubo personas que no gozaron de las posibilidades del resto y se tuvieron que conformar con escuchar el partido desde la radio.

Así lo comentaron los empleados de la estación de servicio de Colón y España, que explicaron que verían el partido a través de la vidriera del drugstore, aunque como no pueden abandonar el puesto de trabajo, el relato de cada jugada lo siguieron a través una conocida AM.