Las almas repudian todo encierro
El Flaco es un gesto de vanguardia. Ahora y siempre. Pero llegó a su punto más alto con su interpretación sobre la obra del maldito poeta francés Antonin Artaud. Era algo artísticamente “inadaptado”. La deformidad, la libertad, la falta de geometría, la esencia. En el librito del disco, editado originalmente en 1973, se leía: “Acaso no son el verde y el amarillo cada uno de los colores opuestos de la muerte, el verde para la resurrección y el amarillo para la descomposición y la decadencia”. Pero el Flaco nunca buscó contagiar un mensaje de dolor. “Yo creo más en el encuentro de la perfección y la felicidad a través de la supresión del dolor que mediante la locura y el sufrimiento”, se apuraba a sentenciar en esa época. Solo basta escucharlo para inspirarse. Entender el “Artaud” de Spinetta es cuestión de tiempo, pero un gran beneficio.
“En un momento vas a ver, que ya es la hora de volver, pero trayendo a casa todo aquél fulgor. ¿Y para quién? Las almas repudian todo encierro, las cruces dejaron de llover” (Fragmento de "Cantata de Puentes Amarillos").
El Flaco es esa liberación interminable. Ahora y siempre. Pero también fue un protagonista principal de la cultura, preocupado por saber cuál iba a ser el lugar del arte y la cultura en la sociedad. La del presente y la que estaba por venir. Nunca militó eso de “el pasado fue mejor”. Siempre el “mañana”, más directo, más artístico, más artesanal. Sin atarse a ningún sueño. El momento es ya, y ese “ya” para el Flaco siempre fue “Mañana”. Hasta su vida más personal (con toda una familia Spinetta llena de artistas de primer nivel en diversas expresiones) parece haber estado programada para darle un “mañana” a la cultura. Es como la creación permanente. Y el Spinetta de ayer, hoy y de siempre, un gran creador.
“¿Adónde ves ahora algo en mí que no detestes? Qué solo y triste voy a estar en este cementerio” (Fragmento de "Cementerio Club").
El Flaco es esa transformación constante. La transformación personal para modificar a la sociedad. Y eso que muchas veces le costó expresarse de manera directa, con el mismo y con los demás. En “Artaud” buscó su manual de autoayuda, una liberación para aislarse, despojarse de todo, purgarse. Y lo encontró. Muchos tardaron bastante tiempo en entender la idea. Pero con el correr de la música fue reconocido por sus pares como la mejor expresión (en una lista de 100 discos, publicada en 2007, la revista Rolling Stone lo definió como el mejor disco de la historia del rock nacional).
La muerte de los artistas, principalmente la de los músicos, empuja a la venta masiva de sus productos. Es frecuente el record “post-mortem”. Si después de este 8 de febrero la música del Flaco se transforma en “pan caliente” Spinetta habrá logrado llegar a ese mañana. Más artesanal, más cultural, y mejor.
“Aunque me fuercen yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor. Mañana es mejor” (Fragmento de "Cantata de Puentes Amarillos").