El árbitro de la polémica rompió el silencio y dejó más preguntas que certezas tras el Superclásico
El eco del último Superclásico, en el que Boca Juniors se impuso 1-0 sobre River Plate en el Monumental, sumó un nuevo capítulo con la palabra de Héctor Paletta. Por primera vez desde aquel encuentro, el encargado del VAR ofreció su versión de los hechos.
Lejos de cerrar la polémica, su descargo dejó zonas grises y, sobre todo, expuso indirectamente a Darío Herrera. Sin afirmaciones tajantes, pero con un discurso medido, Paletta construyó una explicación que, en la práctica, terminó por trasladar el foco hacia el árbitro de campo.
El eje de su defensa giró en torno a una idea que repitió en varias ocasiones: su "filosofía" de intervención.
Según explicó, el VAR debe actuar únicamente ante un "error claro y obvio", un concepto que ya es habitual en el reglamento pero que, en este caso, funcionó también como argumento político. "Respaldar las decisiones de campo, de los que están transpirando la camiseta", fue la frase elegida por Paletta para sintetizar su postura.
Sin embargo, detrás de esa declaración se esconde una lectura más profunda. Al posicionarse como un mero acompañante de lo que ocurre en el campo, el árbitro VAR se corre del centro de la escena.
En consecuencia, la carga de la decisión (y de un eventual error) recae casi exclusivamente sobre Herrera. Es, en términos prácticos, una línea de razonamiento que protege al VAR, pero deja expuesto al juez principal.