Propofol y fentanilo: era mendocino el médico muerto por presunta sobredosis

El fallecimiento de un residente fuera de su lugar de trabajo expuso un circuito clandestino donde se utilizaban drogas de uso hospitalario en encuentros privados.

La muerte de un joven médico  de apellido Zalazar que se desempeñaba como residente encendió las alarmas en el sistema de salud y dejó al descubierto un entramado clandestino de consumo de anestésicos en ámbitos privados. Horas más tarde de que trascendiera la noticia se supo que el joven fallecido era oriundo de Mendoza. Había estudiado en el colegio Universitario Central en el secundario donde fue abanderado y luego medicina en una facultad local. 

El profesional fue hallado sin vida en febrero en su domicilio de Buenos Aires donde ahora vivía y, según las primeras pericias, falleció a causa de una sobredosis de fármacos utilizados en prácticas médicas, principalmente propofol y fentanilo, sustancias que requieren control estricto por su potencia y riesgos. Pero su muerte trascendió públicamente este martes.

El empleo público cayó 7% interanual en febrero, según datos del INDEC

A partir de ese episodio, la investigación avanzó sobre el origen de los medicamentos. Los rastros llevaron a un hospital de la Ciudad de Buenos Aires, donde se detectaron irregularidades en el manejo y la trazabilidad de estos insumos.

En ese contexto, la figura de un anestesista comenzó a cobrar relevancia. De acuerdo con testimonios de profesionales del sector, el médico habría estado vinculado a la provisión de estas drogas fuera del ámbito sanitario.

Según publicó Infobae, las versiones que circulan en el ambiente médico hablan de dos posibles circuitos. Por un lado, encuentros en los que se ofrecían "experiencias controladas" con anestésicos, bajo supervisión. Por otro, fiestas privadas donde estas sustancias eran utilizadas con fines recreativos. 

Escándalo "Propo fest": drogas hospitalarias, fiestas clandestinas y una muerte que destapó la trama

El hallazgo también abrió interrogantes sobre los controles internos en los centros de salud, especialmente en lo referido al manejo de medicamentos sensibles. La aparición de estos fármacos fuera del circuito hospitalario evidenció fallas en los sistemas de supervisión.

El caso generó conmoción entre profesionales de la salud y derivó en investigaciones administrativas y judiciales que buscan determinar responsabilidades, tanto por la muerte del residente mendocino como por la posible red de uso indebido de anestésicos.

Esta nota habla de: