La industria textil se hunde: producción en caída libre y 19.000 empleos menos

El sector opera al 35% de su capacidad instalada, acumula una baja de 7,8% en 2025 y enfrenta una creciente ola importadora de prendas que trepó 129% en cantidad.

La industria textil argentina continúa atravesando un escenario complejo y todavía no logra encontrar un piso en su nivel de actividad. De acuerdo con el último informe mensual elaborado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector registró una caída interanual del 25,7%, consolidando una tendencia negativa que se viene profundizando en los últimos meses. 

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En paralelo, la utilización de la capacidad instalada permanece entre las más bajas de toda la industria nacional y se ubica casi ocho puntos porcentuales por debajo del nivel que se había registrado en diciembre del año anterior. 

A este panorama se suma un fuerte deterioro en el empleo: desde el cambio de gobierno ya se perdieron más de 19.000 puestos de trabajo vinculados a la actividad.

Si se observa el desempeño acumulado durante 2025, el sector textil exhibe una contracción del 7,8%, mientras que el conjunto de la industria manufacturera logró mostrar un leve crecimiento del 1,6%. 

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Dentro del entramado productivo textil, algunos rubros fueron especialmente golpeados por la caída de la actividad. Entre ellos se destacan los segmentos de tejidos y acabado de productos textiles y los hilados de algodón, que registraron desplomes superiores al 30% en la comparación interanual. 

A su vez, la preparación de fibras de uso textil también mostró un deterioro marcado, transformándose en uno de los factores centrales que explican el retroceso acumulado del sector.

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En diciembre la industria textil operó apenas al 35% de su capacidad instalada, lo que representó el segundo registro más bajo dentro del entramado industrial, solo por encima de la industria automotriz. Aunque este nivel implicó una mejora de seis puntos porcentuales en comparación con noviembre, todavía se ubicó 7,9 puntos por debajo del valor observado en el mismo mes del año anterior. En contraste, el promedio de utilización de la capacidad instalada para el conjunto de la industria fue del 53,8%.

El impacto también se refleja con fuerza en el mercado laboral. Según datos de la Secretaría de Trabajo, en noviembre de 2025 el complejo textil, confecciones, cuero y calzado contaba con unos 102.000 puestos formales registrados, lo que implica una reducción de 11.000 empleos respecto del mismo mes de 2024. 

Si se toma como referencia diciembre de 2023, la pérdida total ya supera los 19.000 puestos, con caídas interanuales consecutivas desde febrero de 2024.

En materia de precios, el sector muestra un comportamiento particular dentro de la economía. Durante enero de 2026 el Índice de Precios al Consumidor del rubro "prendas de vestir, cuero y calzado" registró una variación mensual de -0,5%, convirtiéndose en el segmento con menor incremento dentro de toda la estructura del IPC, mientras que el nivel general de precios avanzó 2,8% en ese mismo período.

En la comparación interanual, el rubro acumuló una suba de 15,6%, aproximadamente la mitad de la inflación general que alcanzó el 32,4%. Un fenómeno similar se observa en los precios mayoristas del sector textil, que mostraron un incremento interanual del 17,7%, ubicándose unos 9,6 puntos porcentuales por debajo del promedio industrial.

El comercio exterior también refleja tensiones dentro del sector. Durante enero de 2026 las importaciones totales de productos textiles alcanzaron las 16.582 toneladas por un valor cercano a los 39 millones de dólares, lo que representó una caída del 31% en volumen y del 40% en valor frente al mismo mes del año anterior. 

Sin embargo, el segmento de prendas de vestir presentó un comportamiento opuesto: el ingreso de estos productos creció 129% en cantidad y 91% en valor en relación con enero de 2025. China continúa siendo el principal proveedor internacional y domina las posiciones arancelarias tanto en prendas de punto como en tejidos planos.

En contraste con ese escenario, las exportaciones ofrecieron un dato positivo para el sector. En enero de 2026 se enviaron al exterior 1.237 toneladas de productos textiles por un valor cercano a los tres millones de dólares. Esto significó un incremento del 203% en volumen y del 72% en valor en comparación con enero de 2025. 

El crecimiento estuvo impulsado principalmente por los tejidos de punto, que multiplicaron por catorce su volumen exportado y por diez su valor. El resto de las categorías, entre ellas materias primas, hilados, tejidos planos y prendas terminadas, también mostraron aumentos en sus ventas externas, aunque con incrementos más moderados.

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