Sabrina Rojas habló sin filtros sobre su ruptura con Luciano Castro
Sabrina Rojas volvió a abrir una etapa dolorosa de su vida al reflexionar públicamente sobre su relación con Luciano Castro y el impacto emocional que le generó el quiebre bajo la exposición permanente de los medios. Con un tono introspectivo, la conductora explicó cómo eligió enfrentar aquel momento sin mostrarse vulnerable frente a las cámaras, pese a la profunda tristeza que atravesaba.
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"Estaba en un proceso de mucha tristeza", reconoció al recordar el día en que decidió sentarse en un programa de espectáculos para hablar del escándalo. Según relató, su decisión fue consciente: preservar su imagen pública aunque por dentro estuviera devastada. "No supieron los años que yo pasé. No me vieron rota. Ni siquiera me vieron rota el día que me senté en Intrusos. Yo estaba rota", afirmó.
Rojas detalló que, en medio de versiones cruzadas y una fuerte presión mediática, optó por bajar el tono del conflicto. "Respiré profundo y dije: ‘con la frente en alto, me siento y bajo un poco todas las aguas', porque eran una locura, que a mí me avergonzaban y que no estaban bien. Pero yo estaba rota, lo que pasa es que no me muestro rota", explicó, marcando la diferencia entre su fortaleza exterior y su fragilidad interna.
En ese contexto, la conductora también cuestionó duramente las reiteradas infidelidades de su ex pareja y la forma en que, según su mirada, la opinión pública suele tomar partido. "Siempre uno se pone del lado del que se manda cag... una, dos, tres, cuatro, cinco veces y después llora", lanzó, visiblemente crítica.
Sin esquivar definiciones, Rojas profundizó sobre lo que considera un patrón de conducta en Castro. "Cuando no cuidás al gran amor de tu vida, ni antes ni ahora, y encima si tenés la posibilidad de reencontrarte... hay algo que decís: ‘o necesitás ayuda o sos mala persona', porque no te podés equivocar tanto", sentenció.
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Las declaraciones no llegan en un vacío. Se producen en un contexto de renovada tensión mediática en torno al actor, luego de que trascendieran versiones sobre infidelidades hacia Griselda Siciliani, lo que volvió a poner el foco sobre su historial sentimental. En ese marco, Rojas decidió hablar desde un lugar más personal, sin victimizarse, pero dejando en claro el costo emocional que tuvo aquella etapa de su vida.
Con sus palabras, la conductora buscó correrse del escándalo para poner el acento en lo que no se ve: el proceso interno de quien atraviesa una ruptura expuesta, elige el silencio y sigue adelante, aun cuando -como ella misma confesó- por dentro estaba completamente rota.