Granizo en Potrerillos y alerta por lluvias en la previa de Año Nuevo en Mendoza
La jornada del miércoles cerró con un cambio marcado en las condiciones meteorológicas en Mendoza, justo cuando comenzaban los preparativos finales para recibir el Año Nuevo. El cielo se cubrió por completo, el ambiente se volvió pesado y las expectativas de una celebración al aire libre empezaron a desdibujarse en buena parte de la provincia.
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El fenómeno se manifestó con mayor intensidad en zonas de alta montaña. En Potrerillos, la tormenta descargó lluvia fuerte y granizo, confirmando los pronósticos que anticipaban inestabilidad para la región. Las imágenes del cielo oscuro y la caída de agua comenzaron a circular rápidamente en redes sociales, reflejando el avance del sistema tormentoso.
En paralelo, el Gran Mendoza quedó bajo un manto gris que dominó la escena durante gran parte del día. Si bien en algunos sectores la lluvia aún era intermitente, el clima inestable se hizo sentir con truenos lejanos y ráfagas que anticiparon un cierre de año pasado por agua. En varias zonas se registró abundante precipitación en pocos minutos y la aparición de granizo pequeño.
La situación impactó de lleno en la organización de la noche del 31. En muchos hogares, la clásica cena al aire libre comenzó a descartarse y la planificación viró hacia espacios cerrados, una postal repetida de los fines de año mendocinos marcados por tormentas estivales.
Según los reportes, el avance de las nubes fue constante desde horas tempranas y se intensificó con el correr de la tarde, acompañando el cierre del año con condiciones poco favorables para actividades al exterior. La sensación térmica también descendió levemente, reforzando la percepción de un clima inestable.
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Mientras tanto, en distintos puntos de la provincia la tormenta continuaba activa, con lluvias de variada intensidad y actividad eléctrica. El escenario obligó a extremar precauciones y a reorganizar planes sobre la marcha, en una previa de Año Nuevo que quedó atravesada por el mal tiempo.
Con el cielo cerrado y la lluvia como protagonista, Mendoza se prepara para despedir el año bajo techo, con la mirada puesta en la evolución del clima y en la esperanza de que el nuevo año llegue con mejores condiciones.